El estudio sitúa a las organizaciones ante un punto de inflexión. Casi la mitad de los profesionales considera que el 42% de sus tareas actuales podría ser realizado por sistemas de IA, una percepción que impacta directamente en la seguridad laboral. De hecho, por cada 10% adicional de trabajo que los empleados creen que podría automatizarse, la sensación de inseguridad aumenta un 25%.
Ante este escenario, SAP identifica dos enfoques posibles. El primero apuesta por automatizar al máximo y dejar a las personas únicamente aquellas tareas que la tecnología no puede asumir. Aunque este modelo puede impulsar la productividad a corto plazo, el informe advierte de riesgos como la desmotivación, la pérdida de confianza y un menor compromiso.
La segunda opción, considerada la más transformadora, pasa por rediseñar los roles profesionales para combinar de forma equilibrada las capacidades humanas y las de la IA. Este enfoque busca potenciar la creatividad, el pensamiento crítico y la autonomía. En este sentido, el 80% de los empleados cree que la IA les permitirá centrarse en tareas de mayor valor, y uno de los cambios más esperados es la posibilidad de participar en proyectos más estimulantes.
Nueva relación humano–IA y riesgos emergentes
La investigación también analiza cómo está evolucionando la relación entre los trabajadores y la inteligencia artificial. El 40% de los empleados reconoce recurrir a la IA como apoyo emocional, y más de la mitad afirma sentirse más respaldado por estas herramientas que por sus propios compañeros. Aunque estos datos reflejan nuevas expectativas sobre el papel de la tecnología en el entorno laboral, el informe advierte de los riesgos de tratar a la IA como un “compañero digital”.
Como alternativa, SAP propone un modelo en el que la IA actúe como un “colaborador imparcial”, capaz de aportar análisis rigurosos y ampliar la capacidad humana sin sustituir el criterio profesional. En esta línea, la mitad de los empleados asegura que preferiría idear soluciones junto a una IA antes que con otro compañero.
No obstante, el estudio alerta sobre el denominado “efecto descarga”, es decir, la tendencia a aceptar sin cuestionar las respuestas generadas por los sistemas. De hecho, el 90% de los encuestados admite haber entregado contenidos creados íntegramente por IA sin realizar modificaciones. Frente a este riesgo, el informe destaca la necesidad de diseñar herramientas que estimulen el pensamiento humano y fomenten soluciones más elaboradas. Actualmente, el 67% de los empleados reconoce que la IA ya les ayuda a ser más creativos y a explorar enfoques innovadores.
